Autor: Enrique Stuyck

  • Tiramos a la basura la experiencia y la veteranía

    Tiramos a la basura la experiencia y la veteranía

    Vivimos en una sociedad que celebra la innovación, la velocidad y las ideas nuevas, pero que con demasiada frecuencia olvida el valor de quienes han recorrido antes el camino. ¿Estamos aprovechando realmente la experiencia acumulada o la estamos descartando demasiado pronto? En esta nueva entrega de Ocurrencias, Enrique Stuyck recupera ‘Tiramos a la basura la…

  • Hay que concentrarse en el presente

    Hay que concentrarse en el presente

    Vivimos recordando lo que fue o imaginando lo que vendrá, pero pocas veces prestamos verdadera atención al único instante sobre el que realmente tenemos capacidad de actuar: el presente. Entre la nostalgia y la incertidumbre se nos escapan momentos que, sin darnos cuenta, acabarán convirtiéndose también en recuerdos. En esta nueva entrega de Ocurrencias, Enrique…

  • La esclavitud de los famosos

    La esclavitud de los famosos

    El éxito mediático de los famosos de siempre ha despertado admiración, pero pocas veces nos detenemos a pensar en el precio que puede llegar a tener. Detrás de los seguidores, los aplausos y el reconocimiento público se esconde, en muchas ocasiones, una carrera interminable por mantenerse visible, alimentar algoritmos y responder a las expectativas de…

  • El genio, el carácter y la personalidad⁠

    El genio, el carácter y la personalidad⁠

    Hay quien justifica cualquier reacción diciendo que “es su carácter”, como si la personalidad fuera un destino inamovible. Sin embargo, ¿hasta qué punto somos realmente esclavos de nuestro temperamento? ¿Y cuánto depende de nosotros la forma en que decidimos actuar cada día? En esta nueva entrega de Ocurrencias, Enrique Stuyck recupera una de sus cartas…

  • Para ser feliz es mejor estar en la inopia

    Para ser feliz es mejor estar en la inopia

    Vivir completamente ajeno a lo que sucede a nuestro alrededor parece, en ocasiones, una tentación difícil de rechazar. Menos noticias, menos preocupaciones, menos ruido y, en teoría, más tranquilidad. Pero ¿es realmente posible alcanzar la felicidad instalándose cómodamente en la inopia? Con la ironía tranquila que caracteriza sus cartas, Enrique Stuyck reflexiona sobre esa permanente…

  • El conocimiento, la memoria y los recuerdos

    El conocimiento, la memoria y los recuerdos

    Entre todo lo que acumulamos a lo largo de la vida, pocas cosas tienen tanto valor como aquello que somos capaces de recordar. Los conocimientos nos ayudan a comprender el mundo, la memoria nos permite conservar lo vivido y los recuerdos ponen emoción y significado a nuestra existencia. Pero cuando alguno de esos elementos comienza…

  • Voces, gestos, miradas y actitudes

    Voces, gestos, miradas y actitudes

    Una mirada puede decir más que un discurso entero. Un simple gesto puede cambiar el sentido de una conversación. Y una variación en el tono de voz puede conseguir aquello que las palabras por sí solas no logran. Sobre esa poderosa forma de comunicación gira la carta “Voces, gestos, miradas y actitudes”, una reflexión de…

  • El respeto a las audiencias

    El respeto a las audiencias

    A veces olvidamos que detrás de cada pantalla hay personas. Personas que escuchan, observan, opinan y, sobre todo, merecen ser tratadas con respeto. Sobre esa idea gira la carta “El respeto a la audiencia”, una reflexión de Enrique Stuyck acerca de la responsabilidad que deberían asumir los medios de comunicación cuando informan, entretienen o intentan…

  • Vivir es una locura

    Vivir es una locura

    La vida tiene algo de improvisación permanente, de aventura inesperada y de pequeña locura cotidiana. Basta con detenerse unos segundos para darse cuenta de que casi nada sucede exactamente como estaba previsto y, quizá por eso mismo, vivir sigue teniendo sentido. Sobre esa idea gira la carta “Vivir es una locura”, una reflexión de Enrique…

  • La gente no es una fuente

    La gente no es una fuente

    Resulta curioso cómo determinadas expresiones terminan formando parte del paisaje cotidiano hasta el punto de que casi nadie se detiene a pensar qué significan realmente. “La gente dice”, “según he oído” o “dicen por ahí” se utilizan continuamente para opinar, afirmar o incluso sentenciar sin necesidad de concretar quién lo dice ni de dónde sale…